Vivir entre animales…

Personas que deciden vivir entre los osos, los lobos o los leones. Desde que el mundo es mundo, muchos han sentido que la llamada de la naturaleza era algo más que un tópico manido. Aca te presento cuatro ejemplos de lo que significa una vida entre las fieras:

1. Shaun Ellis, el hombre lobo

Shaun Ellis es un investigador británico experto en la vida de los lobos. Su experiencia se hizo conocida gracias al documental de National Geographic “A Man Among Wolves”, que mostraba su convivencia con un grupo de lobeznos. Durante meses, Ellis les enseñó a comportarse como lo harían los lobos en libertad, comiendo, cazando y hasta durmiendo con ellos. Lo más llamativo es la capacidad de Ellis para transfigurarse mientras se encuentra entre los lobos, hasta el punto de que parece uno más de la manada.

2. Charlie Vandergaw, el amigo de los osos

Durante los últimos veinte años, Charlie Vandergaw ha vivido junto a los osos de Alaska, convencido de que estos animales son sus amigos. Cada temporada, este hombre de 68 años pasa seis meses aislado en una cabaña situada a 100 kilómetros de la carretera más cercana, donde caza, pesca e incluso se revuelca junto a los osos. Curiosamente, el amor de Vandergaw por estos animales se despertó hace muchos años, cuando se dedicaba a cazarlos.

3. La familia Hedren, locos por los leones

La película Roar (“El Gran Rugido”), protagonizada por Tippi Hedren y su hija Melanie Griffith, es quizá uno de los proyectos más locos y arriesgados de la historia de Hollywood. Durante el rodaje, que duró más de cinco años, intervinieron más de 100 animales, entre leones, tigres y leopardos. Varias personas, incluidas la propia Hedren y su, por entonces marido, Noel Marshall, fueron atacadas por los animales mientras rodaban la película. Tippi Hedren fundó al reserva de Shambala, en California, donde sigue viviendo entre leones.

4. Timothy Treadwell, Grizzly man

La historia de Timothy Treadwell es una especie de suicidio novelado. Durante 13 veranos consecutivos, Timothy visitó a los osos grizzly de Alaska y se filmó mientras retozaba con ellos en la montaña. En el año 2003, un oso solitario les mató a él y a su novia mientras estaban en su tienda de campaña. De todas las historias de locos viviendo entre las fieras, la de Treadwell es quizá la más desgarradora. Y el documental Grizzly Man, de Werner Herzog, es la mejor prueba de ello.

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