Un infierno lleno de contaminación

Es un pueblo que se encuentra al norte de Manila, se llama “Malabón”, y fuera de su área metropolitana. Es uno de esos lugares donde a la pobreza y a la miseria congénita se unen los desastres naturales como los producidos por las lluvias monzónicas que en el pasado mes de agosto dejaron más de 3200 muertos y millones de damnificados.

La principal fuente de ingresos en esta ciudad, está en la basura. La basura que viene cada mañana en grandes camiones provenientes de Manila, una gran ciudad de 9 millones de habitantes que produce 4.500 toneladas de residuos diarios. Un kilo de plástico, un peso; un kilo de vidrio, 40 céntimos. El cambio está a 28 pesos por dólar. Un adulto puede recoger unos 10 a 20 pesos diarios. Los niños unos 5 pesos. Al terminar el día lo venderán al “small buyer”, el pequeño comprador que encontrarán en el pueblo: pesará la mercancía y fijará el precio.

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El “small buyer”, a su vez venderá la mercancía al “big buyer”, que son el tercer anillo de esta singular cadena de reciclaje. Pagarán el doble por la mercancía, y serán los que finalmente negociarán con las grandes empresas del sector. En el caso del vidrio con la “S.M.Corporation” y los metales se venderán a fábricas de Taiwan. Niveles económicos dominados ya, más que por el trapicheo, directamente por la corrupción.

El río Malabón es el más contaminado del país. A los vertidos de mil fábricas situadas en sus márgenes, hay que añadir la basura de los más pobres y los desperdicios de los desperdicios. En esas aguas inertes, carentes de toda vida, se bañan felices los niños.

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Una niña cubierta de hollín, y con una gorra mucho mayor que la que necesitaría y que no hace falta explicar dónde la ha encontrado. Vive como los demás en la miseria. Ayuda como tantos otros niños de su edad, y con sus pequeños esfuerzos a la triste economía familiar.

Una mirada para mirar, y una sonrisa para no olvidar, sobre todo ahora que estamos a punto de inundar con los Reyes Magos a los nuestros, que ya lo tienen todo. Una mirada y una sonrisa que tal vez nos digan algo sobre el secreto de la felicidad.

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Hay que hacer algo para detener esto!

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