Te recomiendo un libro que se llama “Teoría de Juegos”, el iniciador del tipo de librp fue John von Neumann, quien los siguió fué John Nash, el matemático que fue famoso con la película “Una mente maravillosa”. Nash tiene esquizofrenia, lo que no le impidió Premio Nobel de Economía de 1994. Lo que nos presenta hoy es la teoría de juegos vista desde el punto de vista de este libro, mirá como son esos juegos:
En el juego es del estilo suma 0, o sea, que lo que gana el uno lo pierde el otro y viceversa. “El dilema del prisionero“, va más lejos y hay más opciones. Un ejemplo:
Dos hombres acusados de violar conjuntamente la ley fueron encerrados por la policía en habitaciones separadas y no pueden hablar entre ellos. Se dice a cada uno por separado que:
1.- Si uno de ellos se confiesa culpable, pero el otro no, el primero recibirá una recompensa y el segundo será castigado.
2.- Si ambos confiesan se castigará a los dos.
3.- Si ninguno confiesa, ambos quedarán libres.
Hay 2 opciones: confesar o no confesar. Las llamaremos técnicamente cooperación o deserción. El problema se reduce a decidir qué opción debemos tomar.
Generar un problema como “dilema del prisionero” no es difícil. Basta una situación en la que uno puede mejorar sus intereses pero que, si todo el mundo hiciera lo mismo, sería un desastre.
Puedo decir con bastante confianza que si un astronauta muriera en una misión corta a la luna, la nave daría la vuelta y regresaría. Pero la cosa se complica si los astronautas estuvieran en Marte, o incluso a mitad de camino – en cualquier otra parte donde regresar sea desaconsejable o incluso imposible.
Se supone que la NASA intentaría por todos los medios traer el cuerpo de regreso a casa. Devolver el cadáver sería probablemente algo muy importante para el resto de la tripulación, quienes habrían formado entre si un lazo de unión extremadamente fuerte durante los tres años de duración de la misión. Además, cuando una persona muere, su cuerpo pasa a ser propiedad de su pariente más cercano, quien tendría el derecho legal a solicitar que se le devolviese el cuerpo.
Si el astronauta muriese cayéndose en un cañón, recuperar el cadáver podría poner en riesgo a otros miembros de la tripulación. También existe la extremadamente remota probabilidad de que el astronauta sufriera una brecha en su traje espacial y que él (o ella) se infectase con algún organismomortífero que pudiese poner en peligro al resto de la tripulación – y a la Tierra. No existe evidencia de que exista ningún organismos con estas características (ni siquiera de que exista algún organismo) en Marte, pero aún así sigue siendo necesario contar con un plan para este escenario. Sin un método de contención para la extensión de este hipotético virus, tendríamos que dejar el cadáver atrás. Pero esto, a su vez, provocaría preocupación por la posibilidad de contaminar Marte.
* Paul Root Wolpe es profesor de psiquiatría en la Universidad de Pennsylvania y consultor en bioética para la NASA. Sus opiniones sobre escenarios futuros no representan la postura oficial de la agencia espacial.