Un vez que Rolando arriba al pueblo de Shortest Gump, su ira y sed de venganza declina y vuelve a su anatomía normal. Si, vuelve a ser el Rolando de siempre, muy amistoso y servicial, un Rolando que no tiene la menor idea de lo que hizo horas atrás.
Caminando por el centro del pueblo se siente perseguido por un extraño aroma, mezcla de gas con estiércol de rinoceronte, y se siente muy incomodo cosa que lo lleva a analizar que puede ser.

Mira su ropa y su calzado y ve manchas verdosas, como mucosa. Nervios y malestar lo invaden y comienza a fumar nuevamente.
En las rutas aledañas del pueblo un inmenso operativo, en búsqueda del responsable por lo acaecido en el bar, se inicia. Las personas que atestiguaron ver a una extraña criatura son tomadas por locas y no aportan nada para la indefensa policía local.
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Capitulo 3: El sapo que fuma, final y sorpresas





