Larry Page y Sergey Brin crearon Google hace 10 años cuando era totalmente desconocida, al poco tiempo anunciaron que su motor de búsqueda había indexado cerca de 26 millones de páginas, una cifra enorme para ese momento. Luego de algunos años, ya siendo Google muy famosa, llegan a las 1000 millones.
Bueno ahora pasaron 8 años de ese momento y nos preguntamos ¿cuántas direcciones individuales rastrean actualmente los bots de Google en busca de nuevos contenidos? La respuesta la dieron en el blog oficial de Google y nos dicen que en estos momentos tienen contabilizadas más de 1.000.000.000.000 de URLs. Sí, un billón.
¿Por qué lo revelaron? Suponemos que nunca lo sabremos, pero es muy factible que buena parte de culpa de tal anuncio lo tenga la aparición de Cuil, un buscador que pudieron en marcha antiguos empleados de Google y que trataron de publicitar asegurando que es el motor que dispone de más direcciones indexadas en su base de datos: nada más y nada menos que 121.617.892.992.
Un video que es muy clásico de campaña de marketing viral, se titula “Pop corn et téléphone : c’est une pub“, y fue hecho por Cardo Systems, una empresa fabricante de gadgets bluetooth, quienes revelaron la pura verdad, tras recibir una cantidad inmensa de visitas y frustrados seguidores tratando de conseguir el mismo efecto que aparece en el video original: Making popcron with a cellphone happens only in the movies “Hacer cotufas con los celulares, solo pasa en las películas”.
Estudios sobre el cerebro revelaron, por qué los enamorados no ven errores en su pareja. Investigadores británicos descubrieron que las áreas del cerebro relacionadas con la generación de juicios negativos o críticas se desactiva cuando alguien se enamora.
Según un estudio científico dado a conocer esta semana, existiría una forma en la que todos podemos alcanzar la satisfacción y la tranquilidad que quizás brindaría dicha cantidad de dinero: amandonos.
El amor es ciego
Un estudio en el cual comprueba que el amor es ciego. Utilizando técnicas de resonancia magnética para obtener imágenes de la actividad cerebral, se analizaron las áreas de este órgano que se activan en madres al ver imágenes de sus hijos y de sus amantes, comparándolas con lo que sucedía en el cerebro cuando veían a personas sin importancia en sus vidas. Increíblemente, descubrieron que la actividad neuronal en regiones asociadas con la crítica y el pensamiento negativo se veía notoriamente reducida.
“Creemos que el afecto humano emplea este mecanismo para vencer la distancia entre la gente, desactivando las redes neuronales ligadas a emociones negativas y la evaluación crítica de otras personas. Por el contrario, activa zonas ligadas con la emoción y la recompensa, lo que explica el poder del amor para alegrar y motivar”, dicen los autores en su estudio.
Un neurólogo del Centro de Neurociencias Integradas de la U. de Chile, explica el fenómeno de una forma menos romántica: “El cerebro no tiene una región específica para el amor y otra para la razón. Lo que pasa es que no puede realizar muchas cosas al mismo tiempo, de manera que si alguien está ocupado en una conducta que es el amor, probablemente su cerebro tendrá menos espacio para ocuparse en actividades racionales”.
Amores obsesivos
Helen Fisher, antropóloga estadounidense que ha estudiado el amor con técnicas parecidas, explicó que cuando dos personas se enamoran el cerebro libera dopamina, “un poderoso estimulante del cerebro relacionado con el amor romántico”.
La experta detectó, además, que bajo la influencia de Cupido en las mujeres se registra mayor actividad cerebral relacionada con las emociones, la recompensa y la atención. En los hombres, en cambio, se apreciaba mayor actividad en las áreas asociadas con el procesamiento de imágenes y el deseo.
Otro hallazgo insospechado dice que los enamorados muestran niveles bajos de serotonina y que dichos niveles son similares a los que presentan personas con trastornos obsesivo compulsivos. Esto explicaría porque algunos enamorados se obsesionan con sus parejas, concluye Fisher.




