Día a día, hay más basura en orbita en el espacio, y va a llegar un momento en que los astronautas vean un buzón por la ventana de la nave, y ni siquiera le den bola. Por eso, para ir entonandonos, te voy a mostrar por el momento cuales son los 10 objetos más extraños encontrados en orbita.
1- Pelotita de Golf: Un astronauta ruso Mikhail Tyurin le pego a una pelotita de golf desde la estacion espacial, a 370 kilómetros de altura. (estará dando vueltas por la Tierra hasta el 2010)
2- Herramientas: Bueno esto no es tan extraño, algunos astronautas son lo suficientemente torpes para perder las herramentas en pleno espacio, a ver si despues le pega una en la cabeza a alguien. LOL
3- J002E3: Es un objeto del tamaño de un colectivo, nunca se supo bien que era, hasta que la NASA determino que es un cohete de una mision antigua del Apolo 12.
Si en el futuro el viaje a la Luna será algo muy rutinario como y debería ser lo más corto posible. ¿Pero cuánto tarda un viaje a la Luna? Hombres y máquinas ya han hecho ese viaje, algunos tomaron mucho tiempo y otros fueron increíblemente veloces.
Muchas misiones ingresaron en órbita lunar y descendieron en la superficie del satélite, pero el medio para arribar a destino varió muchísimo. Sea que una misión utilice un cohete para volar hasta allí o un refinado motor iónico para acercar lentamente su carga, hay muchas opciones abiertas para cuando viajemos en el futuro a la Luna. Un rápido resumen de los vuelos que recorrieron los 380 mil km hasta el satélite natural de la Tierra, desde el más lento al más rápido a continuación:
El viaje más lento: 1 año, 1 mes y 2 semanas
La misión más lenta para volar a la Luna fue en realidad una de tecnologías más avanzadas enviadas al espacio. La nave lunar ESA SMART-1 fue lanzada el 27 de septiembre de 2003 y empleó un revolucionario motor iónico para impulsarse hacia la Luna. El SMART-1 siguió una lenta espiral para alejarse de la Tierra y arribó a su destino un año, un mes y dos semanas más tarde, el 11 de noviembre de 2004. El SMART-1 pudo haber sido lento, pero por lejos fue el más eficiente en el consumo de combutible. La nave utilizó sólo 82 kg de xenón para toda la misión, la que finalizó con un impacto lunar en 2006.
No tan despacio: 5 días
La misión SMART es única porque por mucho es la misión más larga a la Luna, el resto de las misiones demoró sólo algunos días para entrar en órbita lunar. La misión china Chang’e-1 fue lanzada desde el Centro Espacial Xichang el 24 de octubre de 2007 pero se mantuvo en la órbita terrestre hasta el 31 de octubre, cuando comenzó a recorrer el trayecto a la Luna. Entró en órbita lunar el 5 de noviembre. Por lo tanto la Chang’e-1 tardó cinco días en cubrir la distancia, utilizando cohetes impulsores.
Las misiones tripuladas son más rápidas: 3 días, 3 horas, 49 minutos
En comparación, las misiones Apolo fueron mucho más rápidas para llegar a la Luna. Los astronautas de la Apolo XI fueron lanzados en la parte más alta de un Saturno V, un enorme cohete de tres secciones, el 16 de julio de 1969 desde el Centro Espacial Kennedy y enviados rápidamente a destino, alcanzando la órbita lunar luego de sólo tres días en el espacio, el 19 de julio de 1969.
Incluso la primera misión fue rápida: menos de 2 días
La primera misión a la Luna fue la nave soviética Luna 1, que completó su sobrevuelo en 1959. Esta pionera pero elemental nave fue lanzada el 2 de enero y el 4 de enero pasó a unos pocos miles de kilómetros de la Luna. Demoró sólo 36 horas en hacer el viaje y, por lo tanto, viajó a una velocidad promedio de 10.500 km/hr.
Estableciendo el récord del viaje a la Luna: 8 horas, 35 minutos
Por mucho la misión más rápida en sobrevolar la Luna fue la New Horizons, una misión de la NASA con rumbo a Plutón. La misión tuvo un lanzamiento veloz, ya que los cohetes impulsaron la nave a más de 58.000 km/hr para imprimir un buen comienzo a su largo viaje a Plutón y a la zona exterior del Sistema Solar. Aunque sea impresionante, vale la pena tomar en cuenta que la New Horizons no desaceleró para entrar en órbita lunar —como las anteriores misiones, destinadas a la Luna—, y es probable que todavía estuviera acelerando cuando la Luna era un punto en su espejo retrovisor. No obstante, demoró ocho horas y 35 minutos para recorrer los 380 mil km. Impresionante.
Así pues, las compañías de turismo espacial tienen algunas opciones para sus viajes turísticos alrededor de la Luna. Pueden ofrecer travesías largas, con suaves deslizamientos hacia la Luna, empleando motores iónicos para que los turistas se acostumbren lentamente al panorama, o pueden optar por un vigorizante e irrepetible paseo en cohete, llevando turistas y trayéndolos de regreso en un día o dos.
Si las preguntas con respuesta son interesantes, más lo son las que no hemos podido responder aún. Este es el caso de a dónde se dirige nuestra galaxia. El siguiente fragmento está extraido del libro “Hablemos de Ciencia” escrito por José Manuel Nieves (Editorial Edaf, 2006).
“En el universo todo se mueve, y desde que Hubble formuló la teoría de la expansión, no cabe duda de que las galaxias se alejan las unas de las otras.
Pero dentro de un esquema general, existen otros movimientos, más concretos, provocados por otras fuerzas, probablemente gravitatorias, cuyo origen exacto aún se desconoce. Nuestra galaxia, por ejemplo, junto a todas sus vecinas del Grupo Local de galaxias (unas veinte en total) se dirige a toda velocidad hacia al Cúmulo de Virgo. No sería esta dirección lógica si siguiéramos, lisa y llanamente, las leyes de expansión. ¿Qué nos atrae entonces hacia allí? ¿Qué misteriosa fuerza puede alterar el rumbo de todo un grupo de galaxias en el espacio?
Para calcular el movimiento del grupo de galaxias al que nosotros mismo pertenecemos, un observador situado en la Tierra debe tener en cuenta la superposición de varios movimientos “menores”, como por ejemplo los 30 km/s de la Tierra en su órbita alrededor del Sol, los 230 Km/s de todo el Sistema Solar alrededor del centro de la Vía Láctea o los 40 Km/s a los que la Vía Láctea es atraída hacia su vecina más próxima, la galaxia de Andrómeda. Descontados dichos movimientos, queda otro, de 600 Km/s, de nuestra galaxia (y de todas las componentes al grupo Local) hacia el Cúmulo de Virgo.
Sin embargo, se ha comprobado que el Cúmulo de Virgo no puede ser responsable de este movimiento, ya que él se mueve en la misma dirección. Sea lo que sea los que nos atrae, también atrae al Cúmulo de Virgo. El siguiente candidato, por el simple hecho de que estaba en la dirección hacia la que nos dirigimos, fue el supercúmulo Hidra-Centauro. Cual no sería la sorpresa de los investigadores cuando descubrieron que también Hidra-Centauro (una agrupación de galaxias cientos de veces mayor que el Cúmulo de Virgo) estaba aprisionado dentro de otra atracción gravitatoria todavía mayor. Desconcertados, llamaron Gran Atractor al monstruo capaz de mover hacia sí mismo miles de galaxias como si fueran planetas alrededor del Sol. Sea lo que sea ese Gran Atractor, lo cierto es que todos, inevitablemente, no dirigimos hacia allí.”
Un nuevo estudio podría reivindicar un “error” astronómico de 300 años de antigüedad. Astrónomos de la Universidad de Rochester, hogar de uno de los mayores grupos de especialistas del mundo en nebulosas planetarias, anunciaron que estrellas de baja masa y posiblemente incluso planetas del tamaño de Júpiter pueden ser los responsables de crear algunos de los objetos más sobrecogedores del cielo.
Nebulosa de la Hormiga
Las noticias son irónicas dado que el nombre de nebulosa “planetaria” siempre fue un nombre incorrecto. Cuando éstos objetos se descubrieron hace 300 años, los astrónomos no podían decir qué eran y los nombraron así por su semejanza con el planeta Urano. Pero a mediados del siglo XIX los astrónomos se dieron cuenta de que éstos objetos eran en realidad grandes nubes de polvo emitidas por estrellas moribundas.
Ahora, los investigadores de Rochester encontraron que planetas o estrellas de baja masa que orbitan estas viejas estrellas puede ser crucial para la creación de la fabulosa apariencia de las nebulosas.
“Pocos investigadores han explorado cómo algo tan pequeño como una estrella de masa muy baja, una enana marrón, o incluso un planeta masivo puede producir distintos tipos de nebulosas e incluso cambiar la composición química del polvo alrededor de estas estrellas evolucionadas”, dice Blackman. “Si bien las compañeras pueden ser pequeñas, son importantes debido a que las estrellas de masa baja y los planetas masivos son bastante comunes y podrían abrir un largo camino hacia la explicación de las variadas formas del polvo que vemos alrededor de estas estrellas evolucionadas”.
La mayoría de las estrellas de tamaño medio, tales como nuestro Sol, terminarán sus vidas como nebulosas planetarias, dice Blackman. La etapa dura apenas varias decenas de miles de años – un parpadeo para las estrellas que normalmente viven diez mil millones — por lo que es una visión relativamente rara. De los 200 mil millones de estrellas de nuestra galaxia, sólo aproximadamente 1500 han sido identificadas hasta ahora en la etapa de nebulosa planetaria.
Neulosa del Ojo de Gato
Cuando una estrella comienza a agotar su combustible al final de su vida, su núcleo se contrae y su envoltura se expande, arrojando finalmente sus capas más externas a millones de kilómetros en el espacio. Blackman dice que una de cada cinco veces, esta envoltura se mantiene aproximadamente esférica conforme se expande, pero mucho más a menudo esta envoltura se contorsiona y alarga en nuevas y fantásticas formas.
El trabajo del equipo de Rochester exploró el papel de las compañeras de masa baja en dar forma a las estrellas de nebulosa planetarias, tanto cuando la compañera está en una órbita grande y sólo interactúa con los límites exteriores de la envoltura, como cuando la compañera está en una órbita muy cerrada y tan cerca de la estrella evolucionada que la compañera está completamente absorbida por la envoltura.
Nebulosa del Huevo
“Originalmente, nos dispusimos sólo a modelar la geometría de la envoltura bajo la influencia de una binaria compañera”, dice Blackman, “pero Richard Edgar descubrió que conforme se rompían las ondas espirales, liberaban su energía comprimida en un estallido de calor, suficiente para fundir el polvo el glóbulos líquidos”. Los glóbulos se enfrían con bastante lentitud como para dar a las moléculas tiempo a alinearse en estructuras cristalinas. Blackman dice que el trabajo del equipo demuestra cómo un toro alrededor de la estrella podría originar ciertos tipos de patrones de nebulosas planetarias, pero también sugiere una respuesta a por qué los astrónomos han detectado la desconcertante señal de polvo cristalizado alrededor de estrellas evolucionadas antes de que la nebulosa se formase.
En el caso de un planeta que orbita tan cerca de la estrella primaria que se ve absorbido por la envoltura, se necesita un nuevo modelo. Nordhaus y Blackman modelaron lo que podría pasar cuando la envoltura frena a la estrella de masa baja o el planeta masivo compañero, y encontraron que es posible que tenga lugar una de estos tres resultados.
Primero, cuando la compañera atraviesa el material de la envoltura, puede “hacer girar” la envoltura tan rápidamente que el material es expulsado, deformándose en un gran disco o toro alrededor del ecuador de la estrella.
Nebulosa del Rectánglo
Una segunda posibilidad es que la compañera haga girar la envoltura más suavemente. Esto provoca que las regiones internas de la envoltura giren alrededor de la estrella madre más rápidamente que el material de la envoltura exterior. Esta diferencia en la velocidad de las rotaciones, combinado con la convección del material en la envoltura, alarga y aumenta los campos magnéticos de la estrella. Los campos magnéticos alargados pueden actuar como un muelle gigante, eyectando material fuera de los polos de la estrella como chorros.
El tercer resultado ve a la propia compañera expulsada desde los chorros de la estrella, dice Blackman. Este escenario se aplica cuando la compañera es una estrella de masa extremadamente baja o un planeta masivo que es demasiado pequeño para eyectar la envoltura antes de caer hacia su violento destino. La intensa gravedad del padre puede triturar al planeta conforme mengua su órbita, finalmente destrozando el planeta y arrojándolo a un disco de restos alrededor de la estrella. Este disco es muy turbulento y sus distintas partes orbitan a distintas velocidades, generando una dinamo magnética que puede arrojar de nuevo el material desde los polos de la estrella a tremendas velocidades. Al contrario que en los escenarios previos, no obstante, Blackman dice que el material disparado desde estos chorros incluiría los restos del propio planeta o la estrella compañera.
Últimos cálculos astronómicos predicen que la Tierra será tragada por el Sol en aproximadamente 7600 millones de años a menos que pueda alterarse la órbita del planeta.
El Dr. Robert Smith, Profesor Emérito en Astronomía, dijo que su equipo había calculado previamente que la Tierra escaparía de la destrucción final, aunque quedaría maltrecha y reducida a cenizas. Pero esta no tuvo en cuenta el efecto de arrastre causado por al atmósfera exterior del moribundo Sol.
Los científicos demostraron que la lenta expansión del Sol provocará que la temperatura de la superficie de la Tierra se eleve. Los océanos se evaporarán, y la atmósfera se llenará de vapor de agua, el cual (como el dióxido de carbono) es un gas invernadero muy potente. Finalmente, los océanos hervirán y se secarán y el vapor escapará al espacio. En mil millones de años a partir de ahora, la Tierra será una bola muy caliente, seca e inhabitable.
¿Puede hacerse algo para evitar este destino?Sugieren aprovechar los efectos gravitatorios del paso cercano de un gran asteroide para “golpear” la órbita de la Tierra gradualmente alejándola del Sol invasor. Un paso adecuado cada 6000 años aproximadamente sería suficiente para evitar problemas y permitir la vida durante al menos otros 5000 millones de años, e incluso para sobrevivir a la fase de gigante roja.
“Esto suena a ciencia-ficción”, dice el Profesor Smith. “Pero parece que los requisitos de energía están ya disponibles y la tecnología podría desarrollarse en los próximos siglos”. Sin embargo, es una estrategia de alto riesgo – un ligero error de cálculo, yel asteroide podría golpear la Tierra, con consecuencias catastróficas. “Una solución más segura sería construir una flota interplanetaria de “balsas salvavidas” que pudiesen maniobrar por sí mismas lo bastante siempre fuera del alcance del Sol, pero lo bastante cerca para usar su energía”, añade.