Últimos cálculos astronómicos predicen que la Tierra será tragada por el Sol en aproximadamente 7600 millones de años a menos que pueda alterarse la órbita del planeta.
El Dr. Robert Smith, Profesor Emérito en Astronomía, dijo que su equipo había calculado previamente que la Tierra escaparía de la destrucción final, aunque quedaría maltrecha y reducida a cenizas. Pero esta no tuvo en cuenta el efecto de arrastre causado por al atmósfera exterior del moribundo Sol.
Los científicos demostraron que la lenta expansión del Sol provocará que la temperatura de la superficie de la Tierra se eleve. Los océanos se evaporarán, y la atmósfera se llenará de vapor de agua, el cual (como el dióxido de carbono) es un gas invernadero muy potente. Finalmente, los océanos hervirán y se secarán y el vapor escapará al espacio. En mil millones de años a partir de ahora, la Tierra será una bola muy caliente, seca e inhabitable.
¿Puede hacerse algo para evitar este destino?Sugieren aprovechar los efectos gravitatorios del paso cercano de un gran asteroide para “golpear” la órbita de la Tierra gradualmente alejándola del Sol invasor. Un paso adecuado cada 6000 años aproximadamente sería suficiente para evitar problemas y permitir la vida durante al menos otros 5000 millones de años, e incluso para sobrevivir a la fase de gigante roja.
“Esto suena a ciencia-ficción”, dice el Profesor Smith. “Pero parece que los requisitos de energía están ya disponibles y la tecnología podría desarrollarse en los próximos siglos”. Sin embargo, es una estrategia de alto riesgo – un ligero error de cálculo, yel asteroide podría golpear la Tierra, con consecuencias catastróficas. “Una solución más segura sería construir una flota interplanetaria de “balsas salvavidas” que pudiesen maniobrar por sí mismas lo bastante siempre fuera del alcance del Sol, pero lo bastante cerca para usar su energía”, añade.
El Sintoísmo, “El camino de los dioses”, considera la existencia de espíritus, kami en todos los fenómenos naturales. Segen-Sama, diosa del monte fuji, es la más venerada. El monte Fuji es escenario de muchos mitos japoneses. Se cree, por ejemplo, que es la morada de Kunitokotachi, el Señor de la Tierra Eterna, invisible deidad creadora ominipresente que surgió en forma de caña del caos del océano primigenio.
Kaguya-hime
Hace mucho tiempo, un anciando encontró a una niña recién nacida en una de las laderas de Fuji. Entonces, la llamo Kaguya-hime. Al crecer, la niña se transformó en una hermosa mujer y se casó con el Emperador. Pero transcurridos siete años de su matrimonio, le dijo a su marido que como no era mortal, debía regresar al cielo. Para consolar al Emperador, le entregó un espejo dicéndole que en él siempre podría verla.
El Emperador, deseoso de ir al cielo junto a ella, utilizó el espejo para seguirla hasta la sima del Fuji… pero no pudo continuar. Su amor desengañado hizo que se prendiera fuego al espejo y desde ese día, de la cima de la montaña, siempre sale fuego.
Fuji vs. Haku
El monte Fuji (femenino) y su vecino, el monte Haku (masculino) dsiputaron por ver cuál de los dos era el más alto. Para decidir respecto a la cuestión el Buda de la luz Infinita, hizo pasar un tubo desde la cima del monte Haku hasta la cima del monte Fuji. Cuando el agua se vertió sobre la cima del monte Fuji la diosa se enojó tanto que golpeó a Haku en la cabeza y le rompió el cráneo en ocho fragmentos (los ocho picos actuales del monte Haku). Como consecuencia, el monte Fuji es hoy más elevado.