Si un asteroide o comenta impactase con la Tierra y enviase al espacio fragmentos de roca que contuviesen incrustados microorganismos, al menos algunos de esos organismos podrían sobrevivir y resembrar la Tierra u otra superficie planetaria capaz de soportar vida.
Los investigadores hicieron sandwiches de capas secas de tres tipos de sistemas biológicos, incluyendo en ellos, endoesporas bacterianas, cianobacterias endolíticas y líquenes epilíticos, entre discos de gabro, que es análogo a las rocas marcianas. Entonces simularon las presiones de impacto que experimentan los meteoritos marcianos cuando son expulsados de Marte y determinaron la capacidad de los organismos de sobrevivir a las hostiles condiciones.
Los organismos seleccionados representan “autoestopistas potenciales en rocas eyectadas por impacto”, explican los autores, y son resistentes muestras de microbios que pueden soportar condiciones extremas de estrés ambiental.
Los resultados apoyan la idea de que las rocas eyectadas en un impacto asteroidal tansporten microorganismos capaces de resembrar la Tierra.
Puedo decir con bastante confianza que si un astronauta muriera en una misión corta a la luna, la nave daría la vuelta y regresaría. Pero la cosa se complica si los astronautas estuvieran en Marte, o incluso a mitad de camino – en cualquier otra parte donde regresar sea desaconsejable o incluso imposible.
Se supone que la NASA intentaría por todos los medios traer el cuerpo de regreso a casa. Devolver el cadáver sería probablemente algo muy importante para el resto de la tripulación, quienes habrían formado entre si un lazo de unión extremadamente fuerte durante los tres años de duración de la misión. Además, cuando una persona muere, su cuerpo pasa a ser propiedad de su pariente más cercano, quien tendría el derecho legal a solicitar que se le devolviese el cuerpo.
Si el astronauta muriese cayéndose en un cañón, recuperar el cadáver podría poner en riesgo a otros miembros de la tripulación. También existe la extremadamente remota probabilidad de que el astronauta sufriera una brecha en su traje espacial y que él (o ella) se infectase con algún organismomortífero que pudiese poner en peligro al resto de la tripulación – y a la Tierra. No existe evidencia de que exista ningún organismos con estas características (ni siquiera de que exista algún organismo) en Marte, pero aún así sigue siendo necesario contar con un plan para este escenario. Sin un método de contención para la extensión de este hipotético virus, tendríamos que dejar el cadáver atrás. Pero esto, a su vez, provocaría preocupación por la posibilidad de contaminar Marte.
* Paul Root Wolpe es profesor de psiquiatría en la Universidad de Pennsylvania y consultor en bioética para la NASA. Sus opiniones sobre escenarios futuros no representan la postura oficial de la agencia espacial.
A pesar de que varias naves y robots ya estuvieron en el planeta rojo, habrá infinidad de problemas técnicos por resolver durante las próximas décadas para poder enviar astronautas con alguna garantía de que volverán sanos y salvos. Los expertos de la NASA creen que el objetivo de llegar a Marte es viable, pero no antes del 2030.
El reto está dado, pero antes habrá que trabajar muy duro para crear naves mejores y más rápidas y, sobre todo, evitar que las personas que se monten en ellas acaben muertas o locas, en un viaje que les tendrá años confinados en una lata flotante y expuestos a intensas dosis de radiación nociva. Estos son algunos de los mayores obstáculos a superar:
Aislamiento. Ningún humano pasó tanto tiempo en el espacio como el que requerirá un viaje a Marte. A la pérdida de masa ósea y muscular que provoca la ausencia de gravedad, hay que unir el riesgo de que la tripulación sufra daños psicológicos provocados por el aislamiento.
Radiación. Los astronautas que viajen a Marte serán los primeros en pasar años expuestos a la radiación cósmica y las tormentas de viento solar, de las que nos protege la ionosfera terrestre. Un estudio llevado a cabo con la sonda Mars Odyssey desde la órbita del planeta rojo estimó que la radiación allí es 1.000 veces superior a la de nuestro planeta. Durante el viaje, además, la nave tendrá que soportar numerosas tormentas de partículas provenientes del Sol, que dañarían gravemente a la tripulación si no están protegidos.
Motores. Aún no se decidió qué tipo de naves llevarán astronautas a Marte, pero una de las opciones más viables, aunque también más polémicas, sería usar un reactor nuclear como medio de propulsión.
Voluntad política. Los planes de EEUU están, a día de hoy, abiertos a una colaboración internacional, pero en un sentido muy estricto: la NASA llevará la mayor parte del peso –y el gasto- de la misión, mientras que otras agencias podrán unirse al proyecto como socios secundarios. Existe la oportunidad de que China sea un posible socio, y no así a Europa, que hoy en día no tiene capacidad de enviar humanos al espacio.
Nunca una estatua ha generado tanta polémica como la que aparece en la foto tomada por el vehículo ‘Mars Explorer Spirit’ en pleno suelo marciano (para la misión Mars Exploration Rovers). Lo que para algunos es una formación rocosa natural, para otros es una escultura ancestral de los marcianitos que acabaron con su planeta a punta de armas nucleares, en la misma época que en la Tierra jugábamos con un monolito negro.
Al mejor estilo de Fox Mulder un aguerrido creyente de vida extraterrestre dice (se supone que en Internet):
“Estas imágenes son sorprendentes. No podía creer lo que veían mis ojos cuando vi lo que parecía ser un alien desnudo corriendo por Marte“
La verdad la foto es bien conspiranoica, a mi me encanta lo que parece ser un camino hacia la estatua, realmente me parece más real que la estatua en si. Yo creo en la vida extraterrestre y me emocionaria mucho con que encontraran algo como las ruinas de Grecia en Marte. Wow! Que momento más genial. ¿Se imaginan la cantidad de iconos pop nuevos que tendríamos? Mejores que los Moais de la Isla de Pascua.
Volvamos a la noticia. La foto original puede encontrarse en el sitio web de la NASA en diferentes resoluciones. Las especulaciones ya recorren Internet y los buscadores de Ovnis ven al mismo Pie Grande marciano, nosotros estamos completamente convencidos de que se trata de una estatua de Chewbacca (o algun pariente no registrado por la historia terrestre).
Las naves espaciales podrían pronto aprovechar los sofisticados algoritmos matemáticos que simulan la evolución para encontrar las mejores rutas hacia planetas y cometas lejanos.
Ingenieros de la Universidad de Missouri han dado con una aproximación matemática llamada “evolución diferencial” que trabaja de forma rápida y eficiente para marcar el mejor camino para misiones robóticas del espacio profundo.
“Esto ayuda a imaginar la trayectoria, el tamaño de la nave, el combustible necesario, qué tipo de vehículos de lanzamiento se necesitan… todas las respuestas que necesitas antes de entrar en los detalles de la misión”, dijo Craig Kluever, ingeniero aeroespacial en la Universidad de Missouri (MU).
El algoritmo matemático trata las posibles soluciones como individuos de una población, eligiendo unos pocos cada vez para “mutarlos” e intercambiar rasgos, comprobando más tarde los mutantes con los resultados previos. Las mejores soluciones ganan y sobreviven a la siguiente generación, donde el proceso puede repetirse una vez tras otra.
Aplicar esta aproximación al cálculo de trayectorias espaciales “no es nuevo, pero está de moda”, dijo Aaron Olds, antiguo estudiante graduado de la MU que trabajó junto a Kluever. La Agencia Espacial Europea (ESA) patrocinó dos estudios que comparaban la evolución diferencial con otro métodos — un estudio estimó la evolución diferencial como el mejor, mientras que el otro estudio encontró su rendimiento sólo en la media.
Esta contradicción en el éxito surgió debido a que los investigadores de la ESA usaron distintos números en el tamaño de la población, razones de mutación y la probabilidad de rasgos cruzados entre las soluciones. Kluever y Olds fijaron los mejores números para el cálculo de trayectorias espaciales.
Ellos afinaron el algoritmo probándolo en un software contra cuatro escenarios de misiones espaciales — incluyendo la compleja misión Cassini a Saturno de 1997 que implicaba pasadas por la Tierra, Venus y Júpiter, así como maniobras en el espacio profundo.
“Los resultados para Cassini era realmente muy cercanos a lo que realmente está llevando a cabo”, apuntó Kluever. “Una gran cantidad de eventos temporales y sobrevuelos encajaban el mismo día o erraban por apenas un día”.
Muchas de las mejores soluciones para Cassini no tuvieron lugar con precisión durante la misión debido a las restricciones del mundo real. Por ejemplo, una corrección del curso prevista podría haberse retrasado debido a que el control de la misión tuvo problemas con la comunicación con la nave Cassini.
Tales restricciones en el mundo real desempeñarán un papel clave en cualquier misión real, pero el algoritmo de evolución diferencial simplemente las ignora. Kluever y Olds creen que la aproximación puede ayudar mejor a los planificadores de la misión que se enfrenten al diseño de misiones futuras a objetivos distantes en el Sistema Solar.
Olds señaló a recientes “misiones que requieren más cálculo computacional”, como la misión internacional Rosetta que seguirá a un comenta y colocará un aterrizador en su superficie en 2014. La compleja trayectoria de Rosetta ya ha incluido dos pasadas por la Tierra y una por Marte, con una última pasada por la Tierra planeada para 2009 antes de que la nave se dirija hacia su destino final.
La aproximación de la evolución diferencial podría también aplicarse a misiones fturas como las misiones tripuladas a Marte, la cual Kluever y Olds usaron como escenario para ajustar el algoritmo.
Los actuales planificadores de misiones usan una variedad de herramientas, incluyendo una aproximación de “diseño dirigido” donde analistas expertos hacen su mejor suposición para las trayectorias de la nave antes de realizar los cálculos, dijo Olds. Él y Kluever esperan que las agencias espaciales continúen mirando la evolución diferencial.
“Creo que serían bueno que la NASA lo pusiera en su caja de herramientas”, dijo Kluever. “No es un reemplazo, sino una forma de observar el problema desde un ángulo distinto”.