“Recuerdo un tubo de plástico avanzando por el interior de mi garganta, después intenté toser, abrir los ojos, dar alguna señal de que estaba despierto. En aquel punto el pánico se apoderó de mí y sentí cómo mi corazón se aceleraba. En mi interior estaba llorando pero nadie lo notaba. La misma sensación que debe sentir esa gente a la que entierran viva”.
Se calcula que una de cada 1.000 personas que son intervenidas quirúrgicamente en el mundo se despierta durante la operación. En EEUU por ejemplo, entre 20.000 y 40.000 pacientes experimentan algún nivel de conciencia mientras son operados cada año, y en algunos casos quedan traumatizados de por vida.
Aunque en la mayoría de los casos los pacientes apenas recuerdan una conversación o un breve malestar, muchos recuperan totalmente la conciencia y perciben perfectamente las maniobras que los médicos desarrollan sobre su cuerpo, e incluso sienten dolor.
“Noté las tijeras sobre mi pecho” – recuerdan algunos – “Era como si estuvieran rajando un ciervo”. “Estaba completamente despierto” – explica otro – “Escuché cómo el cirujano le decía a su ayudante que rajara más profundo”.
Los anestesistas han mejorado notablemente los equipos que les permiten medir el nivel de consciencia (mediante dispositivos que controlan aspectos de la actividad cerebral) pero, aún así, no niegan que un determinado número de casos escapan a su control.
“Desperté mientras me operaban el ojo”
El 24 de enero de 1998, la estadounidense Carol Weihrer se sometía a una intervención rutinaria en su ojo derecho cuando despertó en medio de una operación de cinco horas. Completamente paralizada por la anestesia, la señora Weihrer notó cómo le cortaban y taladraban el ojo.
“Estaba completamente despierta”, asegura, “recuerdo incluso las conversaciones de los doctores”. “Lo peor era no poder hacer nada, no podía gritar ni pedir ayuda, sólo permanecer allí mientras los médicos terminaban su trabajo”.
Desde entonces, Carol Weihrer es víctima de terrores nocturnos y apenas puede dormir por las noches. En los últimos años ha creado una asociación para ayudar a reducir los casos de despertar intraoperatorio en la sanidad estadounidense y evitar que se repitan pesadillas como la suya.
Cada uno puede hacer lo que quiera con su blog y de nada sirve poner reglas, los blogs simplemente son herramientas de publicación, per desde algunos meses circulan por internet ciertas creencias, que casi nunca son ciertas:
“No es posible ganar dinero con un blog”, Falso, como cualquier otra página con mucho tráfico y/o temática atractiva, existen muchos blogs que generan grandísimas ganancias por medio de la publicidad. El dinero no llega por arte de magia, funciona como cualquier otra publicación, hay que trabajar mucho para lograr una buena cantidad de tráfico que se traduce en mayores ingresos publicitarios.
“No es necesario tener un ritmo de publicación para ser exitoso”, Es un argumento que escuché sobre todo a personas que consideran que es más importante el posicionamiento (SEO) que lograr una audiencia cautiva. Para lograr una audiencia cautiva necesitás que se “enganchen” a tu blog, siendo constante con la publicación para así darles información que les sirva, que los entretenga y les informe.
“Los comentarios son fundamentales para un blog”, es totalmente subjetivo, muchos de los blogs más exitosos no tienen opción para dejar comentarios y no se ven afectados ni reducen el nivel de la conversación.
“Los bloggers deben mantener total objetividad al escribir sus anotaciones”,Para mí, un blog no tiene por qué ser objetivo, todo lo contrario, son el medio perfecto para transmitir opiniones total y completamente personales.
“Los blogs que no generan -contenido original- simplemente son máquinas de copiar y pegar”, este es otro lastre de los medios tradicionales que le hace creer a ciertas personas que todo el contenido publicado es original. Los blogs son mucho más que eso, se pueden escribir posts para generar conversación sobre un tema específico, para enlazar, citar o republicar con el simple objetivo de lograr que muchos descubran contenido interesante que hay en internet.