Hoy por la mañana, cayó en la Antartida el satélite Observatorio Orbitador del Carbono (OCO), que fué lanzado desde una base de la Fuerza Aérea de EE.UU, en California, un desperfecto en su cohete portador Taurus, informó la NASA, que fue la causa de su caída.
En la rueda de prensa, el director de lanzamientos de la NASA,Chuck Dovale expresaba: “Los revestimientos de protección que envolvían al satélite como las dos conchas de una almeja no se separaron apropiadamente y eso, aparentemente, causó el fallo de la misión“.
El OCO, fue un resultado de casi 10 AÑOS de diseño y construcción y que costó nada menos que 274,3 millones de dólares, debía haber alcanzado una su órbita hoy para recolectar mediciones globales precisas de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera.
La misión de OCO era la de tomar medidas exáctas de la concentración de CO2 en la atmósfera, principal fáctor del cambio climático, la NASA esperaba obtener del satélite “el primer cuadro completo” de los lugares en que se concentra el gas invernadero tanto de tierra firme como mares.
Últimos cálculos astronómicos predicen que la Tierra será tragada por el Sol en aproximadamente 7600 millones de años a menos que pueda alterarse la órbita del planeta.
El Dr. Robert Smith, Profesor Emérito en Astronomía, dijo que su equipo había calculado previamente que la Tierra escaparía de la destrucción final, aunque quedaría maltrecha y reducida a cenizas. Pero esta no tuvo en cuenta el efecto de arrastre causado por al atmósfera exterior del moribundo Sol.
Los científicos demostraron que la lenta expansión del Sol provocará que la temperatura de la superficie de la Tierra se eleve. Los océanos se evaporarán, y la atmósfera se llenará de vapor de agua, el cual (como el dióxido de carbono) es un gas invernadero muy potente. Finalmente, los océanos hervirán y se secarán y el vapor escapará al espacio. En mil millones de años a partir de ahora, la Tierra será una bola muy caliente, seca e inhabitable.
¿Puede hacerse algo para evitar este destino?Sugieren aprovechar los efectos gravitatorios del paso cercano de un gran asteroide para “golpear” la órbita de la Tierra gradualmente alejándola del Sol invasor. Un paso adecuado cada 6000 años aproximadamente sería suficiente para evitar problemas y permitir la vida durante al menos otros 5000 millones de años, e incluso para sobrevivir a la fase de gigante roja.
“Esto suena a ciencia-ficción”, dice el Profesor Smith. “Pero parece que los requisitos de energía están ya disponibles y la tecnología podría desarrollarse en los próximos siglos”. Sin embargo, es una estrategia de alto riesgo – un ligero error de cálculo, yel asteroide podría golpear la Tierra, con consecuencias catastróficas. “Una solución más segura sería construir una flota interplanetaria de “balsas salvavidas” que pudiesen maniobrar por sí mismas lo bastante siempre fuera del alcance del Sol, pero lo bastante cerca para usar su energía”, añade.