Dean Andrews es una persona muy especial púes padece una enfermedad llamada Progeria (la padecen sólo 74 personas en todo el mundo) Está enfermedad hace que el cuerpo de la persona envejezca ocho veces más rápido que lo normal.
Dean vive en Inglaterra y tiene 20 años, pero su cuerpo aparenta 160 años, ya que el envejecimiento lo ha deteriorado de tal forma que no le permite cruzarse de pierna, lo expone a riesgos de artritis, problemas cardíacos y caminar se le hace cada vez más difícil.
Su expectativa de vida era de 13 años, pero Dean ya tiene 20. Sin embargo sus 28 kilos, y una altura de 1,20 metros, lo convierten en una persona sumamente frágil que está imposibilitada de hacer muchas cosas.
Según un estudio neurocientífico realizado por el Downstate Medical Center de la Universidad de New York, la inteligencia y la preocupación se relacionan por vía de la falta o escasez de colina, componente esencial para la mielinización de los tejidos nerviosos, en la sustancia blanca subcortical del cerebro.
La preocupación, de sobremanera, es un comportamiento de tipo negativo en las personas. Por otro lado, y todo lo contrario, la inteligencia es un aspecto positivo de los seres humanos. Entonces según Jeremy Coplan, coautor del trabajo, cierto grado de preocupación ayuda a las especies a evitar algunos peligros dejando de lado el riego y aumentando así las probabilidades de vivir, siendo este uno de los beneficios de la preocupación.
El resultado arrojaría que tanto preocupación como inteligencia aportan cosas positivas. Según el estudio los pacientes analizados, que disponían de un alto coeficiente intelectual, estaban asociados a mayores niveles de preocupación, cosa que en pacientes sanos o sin trastornos de ansiedad no se observó.
El 20 de julio de 1969 mientras los astronautas del Apolo 11 buscaban un espacio donde aterrizar en la superficie lunar, el estado del combustible empezaba a preocupar a Houston. El aterrizaje se comenzó a complicar debido a una gran cantidad de rocas diseminadas a través del paisaje lunar tornando la situación urgente.
Si los astronautas no pueden aterrizar a tiempo, van a quedar en la luna hasta su muerte, con millones de personas viendo la transmisión en vivo y en directo desde la tierra. Por otro lado mientras los astronautas buscaban a toda costa un lugar donde aterrizar, el equipo médico que los monitoreaba enloquecía debido a algunos parámetros.
La imágen de este post muestra el electrocardiograma de Buzz Aldrin en los momentos precisos antes del aterrizaje, que se caracteriza por la larga fila vertical que se encuentra aproximadamente en las tres cuartas partes del recorrido del gráfico (es una muestra clara del riesgo, la tensión y la dificultad de ese momento)
El electrocardiograma de Buzz Aldrin es un documento histórico preservado por TEDMED y Jay Walker, de Priceline.com, en una amplia biblioteca dedicada a la medicina, la historia y la ciencia. Este documento, como dijimos, muestra claramente la gravedad de la situación y la desesperación que han vivido los astronautas del Apolo 11.
Sin duda es un gráfico de un valor histórico incalculable.
La NASA ha invertido en el estudio de un concepto que, de llevarse adelante, sería revolucionario y se convertiría en un gran avance en lo que a energía viable se refiere. El proyecto está relacionado en la posibilidad de lanzar satélites que captan la energía mediante celdas solares, y luego la envían a la Tierra a través de microondas de baja intensidad.
El satélite, o la plataforma SPS-ALPHA, esta basada en la forma de una flor y estaría constituida por miles de espejos curvos, los cuales podrían ser montados pieza a pieza. Si el proyecto tiene éxito, el satélite podría proporcionar grandes cantidades de megavatios para cubrir necesidades en la Tierra y proveer a las misiones espaciales transmitiéndoles energía por vía inalámbrica.
Por el momento, los científicos de la NASA están estudiando la viabilidad del concepto. El proyecto es realmente innovador y, como dijimos, podría generar cambios muy importantes en materia de energía.
Stephen Hawking estuvo de visita en The Big Bang Theory y fue todo un éxito. El físico y divulgador científico hizo de el mismo y logró una audiencia arrolladora de nada más y nada menos que 13 millones de telespectadores.
La serie interpretada por Johny Galecky y Jim Parsons, que mezcla física con humor y se emite por CBS en los EE.UU, alcanzó un número de espectadores total que le alcanzó para superar a la competencia, incluso al tanque American Idol de Fox.
En el capítulo donde el popular divulgador científico se hizo presente, Sheldon Cooper (Parsons) presenta un trabajo de física en el despacho de Hawking y recibe una crítica que acaba con su desmayo. El éxito logrado con la visita de Hawking a The Big Bang Theory fue realmente impresionante y los 13 millones de espectadores lo confirman.
La serie ha ganado numerosos premios desde su estreno y se ha convertido en un objeto de culto de millones de fanáticos.