Según un estudio de la Universidad Estatal de Ohio, en los EE.UU, dormir con la luz o la televisión prendida aumenta las posibilidades de sufrir depresión. El experimento fue realizado por el investigador Ralph Nelson, y su equipo de profesionales.
Para llevar adelante el estudio trabajaron con 16 hamsters, de los cuales 8 durmieron con un nivel de luz equivalente al emitido por un televisor, y los otros 8 en total oscuridad. El resultado pudo conocerse ocho semanas después cuando se notaron cambios en el estado de ánimo de los hamsters que durmieron con luz.
Los pequeños Hamsters, que durmieron con luz, habían desarrollado síntomas de depresión. Cuando el equipo de Nelson examinó los cerebros de los pequeños animales, comprobaron que en la zona del hipocampo había una menor densidad de vellosidades en las neuronas, si se comparaba con aquellos Hamsters que durmieron en la oscuridad.
Así estos Hamsters experimentaron una reducción en la comunicación de sus células nerviosas. El equipo de investigadores liderado por Nelson, determinó que el nivel de luz necesario para descansar en óptimas condiciones, en los mamíferos, es realmente bajo.
Además, la melatonina, que ayuda a conciliar el sueño, se produce cuando el cuerpo detecta oscuridad. Este estudio fue presentado en el último encuentro anual de la Sociedad Americana de Neurociencia en la ciudad de San Diego. Para tener en cuenta ¿verdad?
Para mantener nuestro cerebro sano la solución es ejercitarlo con distintas actividades, es decir hay que mantenerlo activo. De esa forma evitaremos y podremos prevenir enfermedades degenerativas alargando así la vida útil de nuestro cerebro.
Al ejercitar el cerebro estamos evitando su desgaste y logramos mantenernos rápidos, lúcidos así como también más inteligentes. El cerebro es responsable de las emociones, la cognición, la memoria y el aprendizaje. Por lo tanto es de vital importancia mantenerlo en buen estado para lograr un mejor rendimiento.
Para saber si nuestro cerebro está siendo ejercitado correctamente, existe un test, desarrollado por Timothy Salthouse, de la Universidad de Virginia, con el cual obtendremos como resultado si estamos ejercitando bien el cerebro o no.
El test consiste en 22 preguntas simples, hay que contestar cuantas horas se le dedican a cada actividad semanalmente, y es una guía esencial para ver que hábitos debemos mejorar. No toma más de dos minutos la realización del test.
Según un estudio usar computadoras y hacer ejercicios físicos puede resultar eficaz contra la pérdida de memoria en las personas mayores. En el estudio efectuado, que incluyó a adultos mayores, el uso de computadoras sumado a la realización de ejercicios físicos redujo el riesgo de pérdida de memoria, mientras que haciendo cualquier actividad por sí sola no. Es decir los resultados se vieron cuando las actividades se realizaban en conjunto.
Aquellas personas que hacían actividad física moderada, como por ejemplo caminar a paso ligero, y a su vez, utilizaban una computadora fueron un 64% menos propensos a tener deterioro cognitivo leve, en comparación con aquellas que no hacían ejercicio y no utilizaban una computadora.
El deterioro cognitivo leve es una condición en la cual las personas experimentan descensos notables en su función cognitiva, incluyendo la memoria y el lenguaje, pero todavía tienen la capacidad de realizar actividades típicas de la vida diaria.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Granada, Óscas Iborra, Emilio Gómez Milán y Luis Pastor, han logrado explicar el fenómeno del aura. El aura es conocido como un campo energético de radiación luminosa multicolor que aparentemente rodea a las personas, y a los objetos, como si se tratase de un halo, que además es invisible a la mayor parte de todos los seres humanos.
Según los científicos, las personas que pueden ver el aura experimentan un fenómeno neuropsicológico llamado sinestesia, donde se mezclan los cinco sentidos por mayores interacciones de las áreas del cerebro encargadas de procesar cada uno de los estímulos.
Así los sinéstetas pueden sentir gusto al tocar un objeto, ver sonidos y oir olores. Esto lo hacen de manera involuntaria y en estados depresivos aumenta la intensidad.
Si sos de hablar solo, no te preocupes, te cuento que un estudio afirma que hablar “con uno mismo” ayuda a concentrarse mejor en las actividades por cumplir. El estudio fue recientemente publicado en la revista Quarterly Journal of Experimental Pyschology.
El estudio se realizó con 20 voluntarios que debían buscar diferentes cosas dentro de una habitación. En el trabajo participaron investigadores de la Universidad de Wisconsin y Pennsylvania, que obtuvieron como resultado que las personas que repetían en voz alta el nombre del objeto lo encontraron en mucho menor tiempo que las que no lo hicieron así.
Se podría decir entonces que el lenguaje estimularía la percepción, haciendo que una persona se focalice con intensidad en la tarea, o actividad, a realizar. Los futuros estudios, que se piensan realizar, incluirán escaneos del cerebro durante el proceso para obtener datos sobre que partes del cerebro se activan en esos momentos.