Veremos algunos videos de lanzamientos de torpedos lanzados por porta aviones o grandes barcos de forma fallida. Alguno de ellos son bastante catastroficos, el ultimo de ellos especialmente. Los demás son mas bien muy graciosos.
Escuchen una bomba de 100 toneladas, la explosión, y los fragmentos lanzados como balas.
Batman nos enseña lo tonto que puede ser alguien que tiene que deshacerse de una bomba. Por favor no esperes tanto como lo hace en la serie, por que lo más probable es que vueles en pedazos en lo primeros 10 segundos.
Dangerously Fun, que traducido al castellano sería algo así como peligrosamente divertido, es una recopilación de experimentos caseros con los que pasar un rato los domingos de extremo aburrimiento. Los materiales necesitados en cada uno de ellos suelen ser bastante comunes y siguiendo los pasos que nos proponen en la web podremos hacerlos realidad, así como ver en acción gran parte de ellos mediante vídeos.
Pongámonos en situación: Un tren descontrolado avanza a toda velocidad por una vía ferroviaria. Si no hacemos nada, arrollará a su paso a un grupo de 10 personas, causándoles a todos una muerte segura. Por suerte, tenemos la opción de actuar: si movemos la palanca del cambio de vía que tenemos a nuestros pies, el tren se derivará por una vía lateral. Lamentablemente, en esa vía lateral hay un autobús con 2 personas que también morirán irremediablemente si el tren les pasa por encima. ¿Qué decisión tomar? Si no hacemos nada, 10 personas morirán con toda seguridad. Si actuamos, 2 personas perderán la vida a cambio de salvar a las otras 10 de su destino fatal. La de desviar el tren es una acción que debe ser meditada, pero, ¿es correcta moralmente?
En la tradición filosófica, hay dos grandes escuelas de pensamiento respecto a las decisiones morales. Por un lado, están los utilitaristas, para quienes, en cierto sentido, “el fin justifica los medios”, pues en su análisis moral incluyen sólo las consecuencias de los actos, y no evalúan la moralidad de los actos en sí. Según el utilitarismo estricto, salvar a 10 personas sacrificando a 2 es un balance más deseable que el inverso, y eso justifica la acción de desviar el tren. Losfilósofos deontologistas, por otro lado, creen que las personas debemos guiarnos por una serie de principios y obligaciones generales, como el bíblico “no matarás”. Es por lo tanto una moral basada en las acciones, no en las consecuencias. Frente al dilema del tren, los deontologistas probablemente preferirían no actuar, de modo que no dañarían directamente a las 2 personas del autobús en la vía lateral, aunque con esta omisión condenaran indirectamente a las otras 10 que inadvertidamente están en el paso del tren desbocado…
¿Vos que harías?
Yo creo que me paralizaría y no actuaría, entonces mataría a las 10 personas que están enfrente, después de todo, ellos eran los que iban a morir. Y en caso de tener mucho tiempo para pensar haría lo mismo, para mí lo mejor es no hacer nada. Extremisimo
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