Federico Noziglia en G+

La leyenda del coche fantasma

Las noches de verano son ideales para reunrise con amigos y contar historias de terror. La de hoy es una de dichas historias, que me llegó por e-mail y dice ser absolutamente real: la historia del coche fantasma. Ionlitio

Historia:

Ocurrió hace mucho tiempo, y aunque parezca irreal, dicen fue muy real y que pasó cerca del Pantano de Alarcón, en Cuenca. Un hombre estaba parado a la orilla de la ruta a medianoche haciendo autostop, mientras había una tormenta tremenda. Pasó un buen rato bajo la lluvia, pero nadie se paraba para llevarlo. La tormenta era tan fuerte que apenas se alcanzaba a ver a unos tres metros de distancia.

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De repente, vió como un coche con las luces apagadas se acercaba lentamente y al final se frenó justo frente suyo. El hombre sin pensarlo, se sube al coche y cierra la puerta. Pero cuando mira hacia el asiento de al lado suyo, se da cuenta, con asombro, de que nadie va conduciendo el coche.

Al ratito, el coche arranca suave y pausadamente. El hombre empieza a escuchar voces que susurran algo que no entiende, y oye jadeos y quejidos, pero, no hay nadie. Mira hacia adelante, a la carretera y con horror se percata de que delante hay una curva.

Temblando de miedo, comienza a rezar e implorar por su salvación al advertir su trágico destino. Aún no ha terminado de salir de su espanto cuando, justo antes de llegar a la curva, aparece una mano tenebrosa aparece por la ventana del conductor y mueve el volante lentamente pero con firmeza.

Paralizado por el terror y sin aliento, cierra los ojos y se agarra con todas sus fuerzas al asiento; inmóvil e impotente ve cómo sucedía lo mismo en cada curva del oscuro camino, y los quejidos y jadeos aumentan a cada momento, lo que le provocaba tal espanto que cada vez se acurrucaba más en el asiento.

De pronto escucha unas voces jadeantes que le dicen… “No te escondas, que te vemos”… “¿Por qué te escondes?” Totalmente congelado por el pánico, tras varios segundos sin atreverse a contestar, y ante la insistencia de las voces que le repetían lo mismo una y otra vez, responde…

- ¡Por favor no me hagas nada!, ¡Por favor no!

A lo que escucha un voz ronca, fuerte y clara que le dice….

- ¿Que no te hagamos nada, cabrón? ¡Como no salgas del coche y empujes como los demás, te vamos a inflar a golpes!

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